sábado, 10 de junio de 2017

ANTONIO BONET: Iglesia Soca



Antonio Bonet proyecta y construye entre los años 1959 y 1960 la pequeña iglesia para la familia Soca en el pueblo uruguayo que lleva su nombre. La pequeña iglesia en realidad es un memorial construido por la familia a su hija Susana Soca fallecida en un trágico accidente aéreo en Río de Janeiro, volviendo de París en 1959. Gran poetisa y mecenas Jorge Luis Borges le dedica uno de sus poemas en su libro El Hacedor publicado en 1960 (contemporánea a la iglesia), y le pone su nombre: Susana Soca
Con lento amor miraba los dispersos 

Colores de la tarde. Le placía 
Perderse en la compleja melodía 
O en la curiosa vida de los versos. 
No el rojo elemental sino los grises 
Hilaron su destino delicado, 
Hecho a discriminar y ejercitado 
En la vacilación y en los matices. 
Sin atreverse a hollar este perplejo 
Laberinto, atisbaba desde afuera 
Las formas, el tumulto y la carrera, 
Como aquella otra dama del espejo. 
Dioses que moran más allá del ruego 
La abandonaron a ese tigre, el Fuego.(1)

Antonio Bonet en la memoria acota sobre esta obra Maestra de la Modernidad Rioplatense que visitaremos en nuestro próximo viaje al Uruguay"Esta iba a ser la primera vez que hacia una iglesia.Hice un estudio del espacio, de la estructura y los materiales y decidí utilizar un solo material constructivo: el hormigón. Los signos y textos religiosos también fueron proyectados por mi para ser vaciados en forma de Alto y Bajo relieve. Junto con la cruz característica, toda la plástica espacial está basada en el triángulo. Cada triángulo, a medida que se va adosando a otro, crea un nuevo triángulo mayor. Quise crear un espacio imaginativo, donde el color envolviera enteramente al hombre. Por eso la importancia de los cristales, también de forma triangular. Cada uno de ellos, fue fabricado artesanalmente, conteniendo en relieve una pirámide de tres lados. Los tres colores que elegí para utilizar simultáneamente fueron el verde, el amarillo ocre y el rojo siena. La iglesia, en su totalidad, resulta asi como una cristalera gótica." (2)

(1)JORGE LUIS BORGES, El Hacedor, Buenos Aires, 1960.
(2) BONET, Arquitectura y Urbanismo en el Río de la Plata y España por Ernesto Katzenstein, Gustavo Natanson, Hugo Schvartzman, Espacio Editora, Buenos Aires, 1985.

















martes, 6 de junio de 2017

ELADIO DIESTE-Iglesia Cristo Obrero en Atlántida

La Iglesia Cristo Obrero en Atlántida está ubicada en el Departamento de Canelones, República Oriental del Uruguay, en la ruta 11, Km. 164. Cerca del balneario de Atlántida fue construida por el ingeniero Eladio Dieste en 1960, a 40km de Montevideo. Obra que visitaremos en nuestro próximo viaje a la ROU.

Dice Dieste en la memoria del proyecto:
"La iglesia está en el campo que está presente por todos lados, son siempre bellos los cielos y las nubes, los mimbrales amarrillos en otoño y los ciruelos floridos en primavera...
Para este lugar me encargaron, allá por el 52, “ una bóveda” que, después de un proceso realmente novelesco y divertido que sería interesante contar si pudiera hacerse sin herir a nadie, se transformó en la iglesia, a un costo ( sin contar mi trabajo que no cobré) igual al de un galpón...

...Mis intenciones más conscientes en el proyecto de esta iglesia, escribí en aquel entonces “puedo decir que procure que éste respondiera a un estilo serio, a la vez severo y amable de piedad, con una gran confianza en el espíritu cristiano de los humildes que han de usarla... que la iglesia como arquitectura, no fuera un obstáculo para una piedad verdadera sino su manifestación primera. Los medios y los materiales usados en la construcción también quieren ser expresivos: son humildes como los fieles para quienes la iglesia se construyó, pero fueron tratados con un desvelo que aspira a ser el homenaje que estos humildes merecen”.
Toda la experiencia que significó esta obra para mí no es fácil de resumir; fueron dos años de actividad casi obsesiva. Quizá lo más importante sea destacar dos cosas:
La actitud de los obreros, que salvo tres o cuatro especialistas eran todos del lugar: unos y otros acompañaron la aventura no pasivamente sino sintiéndose también protagonistas, como lo fueron; unos protagonistas comprometidos y llenos de calidez humana. Recuerdo que el día en que se quitaron los andamios de la pared del fondo, cuando ésta se “vio” de veras por primera vez, me rodeó desde mi llegada a la obra una expectación cálida y viva. Sabían que la pared había quedado bien, que había valido la pena el esfuerzo común.
La actitud de la gente del pueblo: pese a las pedradas de los muchachos no hubo ni hay indiferencia, en contraste con la sensibilidad de los que tiene poder, todo lo limitado que se quiera, de hacer o de haber hecho algo para terminar la obra, sobre todo en sus espacios libres, con dignidad; lo que no hubiera costado más caro, seguramente menos, porque la sordidez es siempre más cara.


Las técnicas empleadas son una generalización de las ya usadas por nosotros en otro tipo de edificios: fábricas, gimnasios, etc. La incorporación de armadura y el uso de morteros convenientes vuelve estructuralmente activo el material cerámico y hacen que sean posibles con él y abajo costo, cosas que serían impracticables económicamente con el hormigón armado; por ejemplo las paredes onduladas de esta iglesia.
El conjunto de paredes y techo, que mide en planta 16 m y 30 m, se concibió como una gran cáscara de doble curvatura que apoya en el terreno mediante pilotes “in situ”.
Cada pared de 7 m de altura está formada por una sucesión de conoides de directriz recta al nivel de suelo y ondulada ( con una parábola y dos medias parábolas acordadas por onda) en su parte superior. Para construirla se replanteó previamente la superficie reglada con alambres que se fijaban a las directrices. Hecho esto, los albañiles no tenían más que seguir en la colocación de los ladrillos los hilos que definían la superficie. Su espesor es de 30 cm.; la armadura de alambre de 3mm dispuesta en las hiladas, es de sólo medio kilo por metro cuadrado, suficiente para la resistencia parcial de la pared y para darle unidad estructural. La pared se ancló al contrapiso de mortero de arena y Pórtland y se terminó por una carrera horizontal que hace de alero y absorbe los empujes de la bóveda. Este alero es mixto, de ladrillo y hormigón.
El techo es una bóveda gausa de ladrillo armado con una capa final de tejuela cerámica porosa muy aislante y liviana. La luz media de la bóveda es de 16 m la máxima de 18,80 m y la flecha varía de 7 cm. a 147 cm., con lo que el valle de la onda es caso horizontal. En este valle se alojan los tensores que resisten el empuje de las bóvedas, anclados en las 
carreras de coronamiento de los muros. La armadura de la bóveda es de 2km/m2 alojada en las juntas de las piezas cerámicas. Todas las secciones transversales del techo son catenarias de flecha variable entre los límites ya citados, Durante la construcción el techo trabaja como bóveda gausa; luego, como cáscara autoportante.
Esta obra es un buen ejemplo de cómo se puede llegar a dimensionar una estructura con seguridad y economía con métodos, no rigurosamente matemáticos. Su cálculo es inabordable analíticamente; ya la expresión matemática de la ecuación de la superficie es complejísima. Es sin embargo intuitivamente evidente que, durante la construcción, hay en la bóveda dos zonas: una que trabaja francamente como bóveda gausa, apoyada contra la carrera de coronamiento y otra, la de menor curvatura, que prácticamente cuelga de la anterior. La parte que trabaja como bóveda de doble curvatura tiene una rigidez enorme; las tensiones no llegan en promedio a los 15 kg/cm2 y su seguridad al pandeo es del orden de 40; no es entonces necesario un pleno domino del régimen tensional para estar seguro de su estabilidad. Pero en problema es analizar cómo se transmitirán sus esfuerzos a la carrera de borde. Lo primero por tanto es establecer qué parte trabaja realmente como bóveda. Lo que hicimos fue determinar para qué sección transversal seguía siendo mayor el desarrollo de la bóveda que su cuerda, teniendo desde luego en cuenta el acortamiento por compresión de este desarrollo, el alargamiento de la cuerda por el estiramiento de los tensores y la flexión de la carrera de coronamiento. Esto definía una sección crítica yendo hacia el lado de las mayores curvaturas; a pequeñas distancias de la sección crítica ya era seguro que estábamos en la zona que trabaja como bóveda. La distancia de cresta de la ondulación es de 6 m y 4 m y trabajan como bóveda con un margen amplio de seguridad. El valle cuelga de estas zonas de bóveda.
Queda la duda de si la carga de la parte colgada se reparte en toda la zona de bóveda o se concentra en los bordes.
Como la armadura se dispuso, como una red continua, en las juntas del material cerámico, era presumible, dada además la gran rigidez del conjunto, que esta carga se repartiera uniformemente en toda la zona “ de bóveda”; esto era además lo desfavorable desde el punto de vista de las acciones sobre la carrera de borde, ya que concentraba los esfuerzos en la zona central entre apoyos; fue por tanto la hipótesis hecha. El cálculo de la carrera de borde sometida a la componente horizontal de las cargas que transmite la cubierta, es interesante, pero no se aparta esencialmente de los métodos clásicos. Se presentan sin embargo algunas dudas: por ejemplo, es evidente intuitivamente y lo confirma desde luego el análisis, que los tramos de carrera entre tensores tienden a cerrarse y cabría la duda de si esto no puede provocar alguna fisura en la bóveda.

El análisis muestra que es despreciable este cerramiento y en la práctica no hubo ningún inconveniente en este sentido.
El conjunto de paredes y bóvedas es de gran rigidez transversal y a que forman una suerte de pórtico superficial de dos articulaciones cuyo dintel, para desplazarse lateralmente, tendría que dislocar la estructura entera, la que, desde luego, se dimensionó para resistir los correspondientes esfuerzos.

El coro es un entrepiso de ladrillo cuya sección transversal se ve en el corte. El intradós es de ladrillo de espejo y el extradós de ladrillo de gres que cumple una doble función, es a la vez piso y estructura. Se hizo un encofrado según el intradós, donde se lo moldeó con ladrillo común: El piso se prefabricó en viguetas con el espesor de los ladrillos de gres y de llenaron en el sitio las vigas mixtas de ladrillo y hormigón. Cada una de estas vigas es una suerte de doble T. El muro calado que cierra el coro es todo de ladrillo “de espejo” armado con alambre.
Todas las instalaciones necesarias fueron ya previstas al levantar las paredes.
El campanario es una torre totalmente de ladrillo armado. Los escalones de la escalera de caracol se prefabricaron; trabajan como ménsulas empotradas en la pared exterior. El consumo de hierro en tosa la torre no llega a los 200 kg. No se necesitaba andamiaje porque la plataforma de trabajo se iba apoyando sobre la torre misma a medida que ésta se levantaba.

El costo de la iglesia fue del orden de los treinta dólares, de 1959, por metro cuadrado. 

Agradecemos por el material fotográfico original a Rodi Torrás.




























sábado, 3 de junio de 2017

ELADIO DIESTE-Iglesia San Pedro en Durazno

En el próximo viaje al URUGUAY, el taller seguirá la RUTA DE DIESTE.
El Maestro del ladrillo armado construye en 1967 junto con el arq. Alberto Castro y el Ing. Raúl Romero la Iglesia de San Pedro, en la localidad de Durazno. En 1967, un incendio destruye la cubierta superior de la iglesia. Esta se componía de una falsa bóveda de metal desplegado y yeso y una cubierta de chapas de zona dispuestas sobre estructura de madera, resultando además gravemente dañadas las naves laterales. Resultaba prácticamente imposible la reconstrucción de lo desplomado, solicitada en principio por las autoridades parroquiales, por ello atendiendo además al hecho que fachada y pórtico de entrada no habían sufrido daños su propuso una nueva construcción de las naves y presbiterio, manteniendo la fachada que enfrenta a la plaza. 
La solución en base a láminas plegadas respetó el plan basilical original, mejorando incluso su utilización (fueron suprimidos los pilares que normalmente separan la nave central de las laterales, ampliando el espacio para las grandes festividades como la Navidad o la Pascua). Los muros laterales de la nave central están tratados como grandes vigas pre comprimidas que salvan treinta y dos metros de luz y que soportan por un lado las losas de ladrillo del techado de las naves laterales y la cubierta de la propia nave central que se compone de una lámina plegada y pre comprimida de ladrillo de tan sólo ocho centímetros de espesor que también salva los treinta y dos metros de luz.
Un capítulo aparte merece el rosetón sobre el atrio. Existía una modesta ventana en ese lugar que en principio se había decidido mantener. Hacia el final de la obra y pensando que esa imagen relativamente pobre (visual y espiritualmente hablando) de la iglesia sería lo último que los fieles verían se resolvió introducir una modificación. El resultado fue un ingenioso rosetón compuesto de hexágonos irregulares concéntricos, formados (a excepción del más pequeño) por láminas de ladrillo de cinco centímetros de espesor. El efecto espacial, plástico y lumínico esta sumamente logrado y el rosetón contribuye eficazmente al clima general de recogimiento presente de la iglesia. (1)







(1) Eladio Dieste, La estructura cerámica, Ed. Escala, colección Somo-Sur, Colombia, Bogotá, 1987.