jueves, 13 de julio de 2023

LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE TUCUMAN+EDUARDO SACRISTE, ENRICO TEDESCHI, Y OTROS

La Universidad Nacional de Tucumán tuvo un proyecto moderno abocado a la creación de su Ciudad Universitaria en el año 1950. Proyecto que quedó inconcluso, como muchas grandes obras modernas que por aquellos años encaró el país.  La iniciativa correspondía al entonces rector, Dr. Horacio R. Descole y contaba con el apoyo del gobierno Nacional por intermedio de la Comisión Permanente de Construcciones Universitarias.
Con las fotografías de su estado actual —una ruina moderna— y los planos y textos explicativos publicados oportunamente en la Revista Nuestra Arquitectura, Nº 9 del año 1950 (pueden descargarla desde este link de la Biblioteca de la FADU UBA), intentamos dar una idea de como era este proyecto que visitaremos en nuestro próximo viaje del taller a la provincia de Tucumán.






La ciudad de Tucumán ocupa una llanura. Hacía el sur y hacia el este, la planicie se extiende sin interrupciones hasta los confines del territorio. Hacia el norte las montañas cierran el horizonte en la lejanía. Hacía el oeste, a unos pocos kilómetros, de la ciudad se levanta la sierra de San Javier, boscosa y húmeda en sus flancos, rala y fresca en su cresta. La ciudad tiene un sentido de crecimiento natural hacia esa montaña, y más particularmente hacia el noroeste, ya que además de otras circunstancias, es hacia esa dirección que la ciudad va subiendo las cotas de nivel, y en consecuencia existe un mejoramiento relativo de las condiciones de salubridad y clima.

El terreno de la CU que visitaremos luego de arribar a la ciudad de Tucumán, en nuestro primer día de viaje, comprende la depresión entre las elevaciones mayores de la tierra de San Javier, ubicadas en las puntas norte y sur a una altura de 1.220 metros sobre el nivel del mar


Tan inmenso e imponente era el proyecto que se eligió un sitio de características climáticas mejores que cualquiera de las adyacentes a la ciudad de Tucumán. Es una nueva ciudad que posee praderas, cañadas y lomadas verdaderamente pintorescas que ofrecen posibilidades de todo orden: edificación, un lago artificial, cultivos, bosques, etc. La superficie de 18.000 hectáreas de la Ciudad Universitaria de Tucumán, equivale, aproximadamente, a la que ocupa la ciudad de Buenos Aires, dentro de sus límites: Río de la Plata, Riachuelo y Av. General Paz y que es de unas 19.200 hectáreas. 
Tan extenso es el predio que ubicado en la ladera este de la Sierra de San Javier, desde la cota 740 metros (estación inferior) se proyectó un ferrocarril funicular hasta la cota 1.210 metros (estación superior) y que mostramos en estas imágenes. El transporte tenía un recorrido de 2.500 metros, un desnivel entre estaciones de 470 metros, una capacidad de transporte de 2.600 personas por hora en ambos sentidos. La estación inferior sirve al Casco Secundario y la superior sirve a la Ciudad Universitaria propiamente dicha y a la población vecina de San Javier.
Vista del casco hacia la llanura tucumana, en primer plano se encuentran la zona de enseñanza, con los edificios de la Universidad, Biblioteca, teatro al aire libre, estadio, centro Comunal.
El casco principal, siguiendo las lógicas del Zooning del Urbanismo moderno de los CIAM, tiene la forma de viviendas en Block.


Los Blocks Universidad, siguiendo una tipología moderna, acuñada entre otros por Le Corbusier y sus Unidades de Habitación, son edificios gigantes con un ancho de 105,62 metros por un largo de 195 metros (casi dos cuadras de la ciudad de Buenos Aires completas). Se elevan 7 pisos sobre el nivel plano del acceso, ubicando las zonas de mayor accesibilidad en los pisos bajos (escuelas de mayor afluencia estudiantil) y los institutos de investigación en los pisos altos, más aislados del movimiento y con desbordes a una terraza jardín, como se ve en los cortes
El esqueleto estructural es de hormigón armado y está constituído por columnas generosamente espaciadas con 15 metros de luz en un sentido y 22,50 en el otro y losas principales fijas cada 5,50 metros de altura.

El Centro Comunal ubicado a 1.210 metros de altura sobre el nivel del mar está colocado como un balcón al borde de la montaña con vistas a la llanura tucumana y su ciudad capital. Agrupa bajo una cubierta con todos los servicios que requiere las actividades colectivas de la Ciudad Universitaria, esparcimiento, reunión, administración, sanidad, aprovisionamiento y circulación. Incluye un Teatro, un Cine, un Museo, Sala de Exposiciones y Conferencias, Salas de Música y una Plaza Cubierta.
Se trata de una estructura de Bóvedas Cáscaras Cónicas, flexible y modular que puede permitir su crecimiento en cualquier sentido si así lo require el programa en un futuro.

La vivienda universitaria destinada a 4000 personas en total está constituído por unidades de funcionamiento independiente de una capacidad de 500 ocupantes cada una. Cada unidad cuenta con cocina y comedor, La primera etapa de la obra comprendió dos unidades de 500 ocupantes cada una; la vivienda universitaria masculina y por otro lado la femenina.


La vivienda esta organizada en unidades vecinales y cada unidad comprende viviendas aisladas o en tipología de Block, con servicios comunes como una pequeña proveduría, jardín de infantes, escuela primaria y lugares arbolados... Las unidades se vinculan peatonalmente entre si.

Interesante de observar la resolución en corte del Block y sus voladizos estructurales que tendremos ocasión de ver en las ruinas que visitaremos...

Las viviendas se resolvían con carpinterías metálicas, con ventanas y pórticos corredizos en chapa doblada por carecer en la época de perfiles laminados.
La zonas deportivas se disponen en terrazas escalonadas ubicadas en el Centro del Casco Principal y a una cota de 20 a 30 metros más baja que el plano de circulación, protegidas de los vientos. Hay un Estadio abierto en uno de sus lados (recuerda en esto al Estadio abierto que proyectara Le Corbusier para el Plan de Buenos Aires, como mirador al Río de la Plata). Incluye también una reserva de agua en un embalse para fines deportivos, como natación, remo, pesca, cuyo corte mostramos en esta documentación. Su volumen es de 230.000 metros cúbicos de agua!
Finalmente se proyectaron los "QUONSET" galpones metálicos pre-fabricados, conocidos comercialmente como "Quonsets". Constituían el primer núcleo universitario del  proyecto de esta fagocitada y fallida Modernidad...

Resta decir que el equipo multidisciplinar que exigió la realización de este proyecto contó con un grupo de arquitectos notables que trabajaron en la Universidad de Tucumán, algunos de ellos y entre otros: Horacio Caminos, Eduardo Catalano,  Diego Díaz Puertas, José Alberto Le Pera, José Liebich, Carlos Marfort, Rafael Onetto, Carmén Pages, Carlos E. Robledo, Eduardo Sacriste, Enrico Tedeschi, Jorge Vivanco, Hilario Zalba...

Créditos fotográficos, Gracias César De Lucca!

martes, 20 de junio de 2023

EDUARDO SACRISTE-CASA GARCÍA BERNASCONI

 


En el próximo viaje que estamos organizando con el taller a la provincia de Tucumán, seguiremos la Ruta de Eduardo Sacriste. Entre las obras notables que visitaremos, hay una en particular que es de sumo interés, la casa García Bernasconi proyectada y construida por Sacriste en 1966 en San Javier a 1.150 metros sobre el nivel del mar y a 25 minutos de la capital tucumana.

Es la primera obra que Sacriste construye en San Javier, 10 años después diseña la casa Ahuali, con muchos de los elementos presentes en esta notable vivienda.

La casa García Bernasconi es una sencilla casa de fin de semana resuelta en 120 m2, que consta de dos dormitorios, un baño, una sala de estar que puede adaptarse como dormitorio, una cocina integrada al comedor y, a través de un vano a la galería que es el espacio central de la casa. Del lado oeste se ubica un tercer dormitorio con un baño de servicio o bien para huéspedes, con acceso independiente.



En la descripción el autor habla de la configuración de la vivienda entorno a la figura de un hemiciclo, sugeridas por las cotas de nivel del terreno. Se observa el claro referente del Maestro, su admiración a Frank Lloyd Wright con su casa Hemiciclo solar o la Herbert Jacobs II, construida en Wisconsin en 1942. 

Mostramos en este posteo la página correspondiente al libro Usonia donde observamos la similitudes del planteo wrightiano con la casa en San Javier.



Wright decía y lo citaba Sacriste que una casa debe ser la inspiración de un sitio,  surgir del terreno e integrarse al paisaje de manera poética. Sin dudas Sacriste logra este propósito, ya que la casa parece emerger del lugar donde esta implantada y fundirse en la rica vegetación del lugar.


El terreno tiene unas medidas aproximadas de 73 metros de frente por 117 metros de fondo. El extenso jardín desciende suavemente a través de una caminaría de piedra que llega hasta la entrada. Los lados mayores de la casa están orientados de Sur a Norte, un vano con una puerta de madera que corre sobre el muro, da la bienvenida y parece invitar a todos a entrar a la galería que tras descender cinco escalones se abre al Norte con una forma trapezoidal. Este espacio es hall de acceso pero también lugar de estar, con su asador para completar un lugar para reuniones familiares y de amigos durante todo el año.


El único filtro que presenta entre el interior y exterior es una enredadera de hojas caducas que la protege del intenso sol de verano, pero que deja pasar sus suaves rayos en el invierno.
Hay una preocupación de Sacriste de dotar a sus casa de un control climático natural, presente en todas sus casas, incluso las urbanas, y lo logra tanto por la ventilación cruzada norte-sur para el verano, abriendo los ambientes principales con vanos de madera al Norte y sólo unas pequeñas ventanas del baño y la cocina orientadas al Sur. 


La cubierta de vigas y losetas premoldeadas tiene un manto verde de tierra y pasto, y hace de aislante térmico natural para una casa que no cuenta con sistemas de aire acondicionado. Los gruesos muros de piedra portante como la casa Torres Posse en Tafí del Valle, que mereció un posteo anterior en nuestro blog, afianzan la idea de un único lenguaje de grandes cualidades expresivas con pocos elementos.
Una modernidad apropiada al lugar que tendremos la ocasión de visitar prontamente con el taller.

Fotografías: Frente sur de J. Middagh (2007, el resto del material fotográfico es de S. Villavicencio, agradecemos especialmente a César de Lucca por este aporte bibliográfico.
Referencias de la casa Garcia Bernasconi del libro Eduardo Sacriste por Olga Paterlini, Ed- IAA FADU UBA-ARQ Clarin, 2014.

sábado, 10 de junio de 2023

EDUARDO SACRISTE-CASA TORRES POSSE

 Retornamos a los posteos del AVBlog luego de una pausa...

La ocasión es presentarle a los estudiantes del taller una de las obras maestras que visitaremos en el próximo viaje a Tucumán: la casa Torres Posse del Maestro Eduardo Sacriste.


Sacriste nació en la ciudad de Buenos Aires el 17 de abril de 1905 y murió en Tucumán el 9 de julio de 1999. Se graduó en la UBA cuando la Escuela de Arquitectura aún dependía de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, su ingreso data del año 1924 y se recibió de arquitecto en 1931. Sus primeras obras fueron en Buenos Aires como la casa económica en el Barrio de Belgrano que realizó junto a Marcelo González Pondal en 1934 y publicada en la Revista de Arquitectura Nº 164, en el link del archivo de la Biblioteca de la FADU UBA pueden ver la revista completa.


Esta primer obra, muy funcionalista en su estética y concepción estaba aún alejada de esa Modernidad Apropiada más americana que veremos en la Casa Torres Posse y que formó parte de su producción posterior y que iremos recorriendo en sucesivos posteos antes de nuestro viaje.
Luisa García Hamilton dice. "Tafí Del Valle nace a los pies de los cerros Negrito, Ñunorco y Muñoz, en una zona baja rodeada de montañas, de imponente paisaje y gran popularidad entre los tucumanos que buscan allí el refugio del agobiante calor estival. A 2000 metros de altura sobre el nivel del mar, Tafi genera un microclima de noches frescas.
La ocupación prehispánica es aún visible en la piel tostada y el modo suave y silencioso de la gente del lugar así como también de los vestigios de las antiguas viviendas de piedra"...
En 1958 el ingeniero Guillermo Torres Posse encargó a Eduardo Sacriste el diseño y la construcción de una casa de veraneo. El cliente era como él un maestro de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Tucumán, además de un amigo muy querido. Esto implicó una gran libertad creativa para el arquitecto, dado que su cliente ya estaba empapado de las nuevas ideas de la Arquitectura Moderna.
Los Torres Posse eran una familia numerosa de clase media. Padre docente, madre ama de casa y ocho niños en edad escolar.



Sacriste buscaba, ya más a tono con el modelo organicista de Wright, y lejos de ese primer funcionalismo ortodoxo-europeo y moderno una Modernidad Apropiada al lugar.
Se trataba de un lote extenso de 5.800 metros cuadrados con sus lados cortos orientados al norte y sur, una suave pendiente y algunos accidentes puntuales y abruptos. Sin pudor alguno Sacriste sitúo la casa en la parte baja del lote, casi pegada al límite sur y sobre un profundo terraplén, aprovechando para dividir el programa en diferentes niveles en una clara zonificación funcional. 



La entrada se encontraba en un nivel intermedio accesible desde el exterior a través de una escalera. Allí se situaba un pequeño hall, el comedor y la cocina y una amplia galería abierta al Norte. 

Desde este nivel se distribuían los flujos hacia otros dos, un nivel más bajo asequible también desde el garage que contenía el living y el dormitorio principal y uno superior estructurado en torno a una larga circulación con los dormitorios a un lado y un muro equipado con placares al otro, además de un único baño dividido en tres tiempos: lavabos, duchas y sanitarios. 

La unidad formal estaba dada por la cubierta de doble altura que, al tiempo que generaba la integridad espacial, permitía el ingreso del sol del Norte que bañaba de luz a las habitaciones ubicadas al Sur.


Un esquema sencillo materializado de una forma austera coherente con la cultura material del lugar: una gruesa envolvente de piedra, pisos de tejuela y la luz del lugar empleada como material de construcción.
Pequeños vanos al Sur para protegerse del frío y la lluvia, configuran a la vez pequeños miradores; grandes puertas al Norte que, con la galería dan apertura al jardín.


Llama la atención el mínimo gesto formal de quiebre del eje recto de composición en planta. Eso enfatiza la ruptura del programa en los diferentes niveles de la casa. Abriendo la casa al Norte, logrando que el contrafrente, de cara al jardín, se convierta en la fachada principal y que el exterior se integre a la arquitectura al punto de constituir una habitación más de la casa.
De lejos la casa se percibe como una linea horizontal blanca, marco de una arquitectura que brota de la tierra. Desde lo bajo se desdibuja entre frondosos pinos, desde lo alto va asomando tímidamente, sin imponerse al lugar. En esto la obra es muy wrightiana: Sacriste citaba al Maestro de Taliesin: "La obra debe ser la inspiración de un sitio, la obra no debe imponerse al lugar, debe rodearlo como la ceja a un ojo..."
Una Modernidad Apropiada a esta tierra, no dogmática en su forma y lenguaje. Materiales y técnicas locales, empleados con gran novedad y maravillosamente conjugados en su forma y escala.
La casa se mantiene intacta después de todos estos años pasados...


Sacriste además de un gran profesional fue Maestro de varios arquitectos, prueba de ello son algunos de sus libros publicados y que recomendamos leer y buscar.
Charlas a principiantes, un clásico editado por EUDEBA, es el libro introductorio a la arquitectura de varias generaciones de arquitectos.


Usonia, es un análisis y homenaje pormenorizado de varias obras de Frank Lloyd Wright y,



 Huellas de Edificios es un análisis formal y en escala de las planimetrías a escala de edificios notables de todos los tiempos, al modo de la tratadística de Louis Durand y sus Precisas Lecciones de Arquitectura (1802-1805).


Recomendamos finalmente leer antes del viaje el libro Eduardo Sacriste del Instituto de Arte Americano (IAA) de la FADU UBA junto a Clarín ARQ editaron en 2014 sobre el Maestro por Olga Paterlini.


Créditos fotográficos de la casa Torres Posse: Julio Pantoja, editorial 1:100 y Manuel Alazaraki, publicados por el sitio Of Houses.