sábado, 8 de diciembre de 2012

EXPO 2012 y CLASE DE CIERRE


El próximo lunes 10 de diciembre inauguramos la EXPO 2012 del taller AVB en la FADU UBA.
Los invitamos a todos a participar y ver la excelente producción de los estudiantes de arquitectura 1, 2, 3, 4, PU y PA.
Esto será a partir de las 10.00 hs y durante todo el día en el taller 107 (1º piso) de la FADU, Pabellón III, Ciudad Universitaria, Nuñez.

Clase de CIERRE martes 11 de diciembre en el AULA 301 a las 9.00hs


Los esperamos!!!

Jury de Proyecto Arquitectónico 2012




Los días 4, 5 y 6 de diciembre se llevaron a cabo los jurys de PA. Aquí algunas fotos (Agustin Mosquera, Yesica Lamanna, Agustin Winnykamien e Ivan Pereira)  alumnos del taller contando y explicando sus propuestas para el Museo Naval en Carmelo, ROU, tema que desarrollamos durante el curso.

Este año nos tocó compartir jury con alumnos de la cátedra de Pedemonte y Forma y Proyecto (del Arq. Fernandez Castro).

Gracias por las fotos a Diego Rodriguez, que ademas de fotógrafo estuvo acompañando a sus amigos y compañeros.

Agradecemos tambien a Verena Schifman y a Jessi Bzrostowski, docentes del taller, por el acompañamiento.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Robert Venturi & Denis Scott Brown


Functionalism, yes, but..

La gran arquitectura funcionalista de principios de siglo fomentó la primacía del programa, la industrialización y los objetivos sociales. Pero la arquitectura funcionalista fue más simbólica que funcional. Fue simbólicamente funcional. Mas bien, representó la función que fue producto de esta. Mas que actuar funcionalmente, tuvo una apariencia funcional.

Esto estaba muy bien porque la arquitectura siempre ha sido simbólica y la creatividad de los arquitectos ha consistido más en adaptar símbolos conocidos que en inventar formas nuevas. Asimismo estaba bien el contenido de la arquitectura funcionalista , porque la función era un símbolo vital en el contexto cultural de la década de los veinte.

Pero el simbolismo de la arquitectura funcionalista no fue reconocido. Fue un simbolismo carente de símbolo: la imagen funcional de un edificio fue el resultado de la expresión automática y explícita del programa y la estructura. Al atribuir importancia primordial a la función en la arquitectura, los funcionalistas modificaron la definición vitruviana según la cual “arquitectura es comodidad solidez y belleza”. Se consideraba que las cualidades estéticas, rara vez mencionadas, provenían de la sencilla solución de las exigencias funcionales, nunca contradictorias del programa, la estructura y, en una etapa posterior, del equipo mecánico. Incluso el propio Louis Kahn cuando dice que un arquitecto queda sorprendido por la apariencia de un edificio tras haber resulto un diseño, podría ser entendido como un funcionalista determinista. En arquitectura el arte tenía que nacer de la expresión, de las formas funcionales originales, mas que del significado de unos símbolos decorativos familiares. Pero cuando los arquitectos degradaron el elemento estético en la triada vitruviana, reduciéndolo a un subproducto accidental, convirtieron su obra en frágiles tours de force edificados sobre inestables bases teóricas.

Los arquitectos funcionalistas rechazaron la pintoresca arquitectura Romántica, aunque adoptaron casi universalmente composiciones asimétricas para simbolizar sensibilidad en su programa funcional. Es innegable que estuvieron abiertos a las nuevas formas de vida y de trabajo, las cuales quedaron reflejadas en sus proyectos. Pero sus asimetrías simbólicas dieron lugar con el tiempo a los diseños generalizados y simétricos de Mies y Kahn, porque las formas de los edificios no podían ajustarse, como un guante en la mano, a los complejos, imprevisibles y a veces intangibles elementos de los programas realistas.
Los arquitectos funcionalistas renunciaron al formalismo arquitectónico, aunque adoptaron el vocabulario de la arquitectura industrial vernácula, una gramática de formas y símbolos derivada de una era industrial idealizada. Esta adaptación no difería de la traducción renacentista que Bramante dio a los orígenes del clásico de la Edad de oro de Roma. Mies adoptó las formas de la industrialización más que las técnicas; Le Corbusier dominó las formas de un cubismo pictórico, y su construcción fue tan artesanal como industrial.

Los arquitectos funcionalistas denunciaron los estilos históricos eclécticos, aunque  promovieron un estilo internacional. Y al renunciar a los vocabularios formales, cayeron en los peligros de un formalismo inconsciente.

Los arquitectos funcionalista condenaron el ornamento, sustituyéndolo por la articulación. En la última etapa de la arquitectura moderna, la articulación evolucionó hacia el exhibicionismo estructural y el expresionismo espacial. Cuando los arquitectos rechazaron el uso del ornamento, convirtieron todo el edificio en un adorno, ironía irresponsable de los funcionalistas.

Los arquitectos funcionalistas promovieron los objetos visionarios y reformistas para las viviendas masiva, a través de la planificación social y los procesos industriales, pero las formas expresivas de la vivienda socializada se han convertido en símbolos universales de la arquitectura colectiva y de lujo en playas de moda. La representación simbólica d elos objetivos no arquitectónicos del movimiento funcionalista pudo haber sido subvertida menos fácilmente de lo que fueron sus expresiones puras y abstractas.

Los arquitectos funcionalistas, en su búsqueda de una arquitectura pura y un espacio expresionista abstracto, olvidaron el contenido iconográfico de la arquitectura del cristianismo primitivo, de la bizantina y de la gótica. La pintura y la escultura en la arquitectura solo se toleraron como articulaciones abstractas al servicio del espacio. Hasta hace poco tiempo, estos arquitectos únicamente tuvieron noticias de la arquitectura “electrográfica” de los strips comerciales, al condenar su invasión urbana, calificándolos de “campos de chatarras dejados de la mano de Dios”, etcétera, los signos arquitectónicos eran tan malos como la decoración arquitectónica. El lenguaje comercial como fuente vital para la arquitectura hoy sorprende a nuestros funcionalistas tradicionales, del mismo modo que el lenguaje industrial chocó a los Academicistas de cincuenta años atrás. Pero tanto los instructivos mosaicos y frescos, y los relieves escultóricos que constituían la Bellas Artes del pasado, como los persuasivos anuncios comerciales que son un arte popular de nuestros tiempos, aportan, cada uno por su lado, dimensiones esenciales a la arquitectura.

La gran arquitectura puede estar basada en teorías erróneas: quizás sucedió así en el renacimiento. Pero creemos que el irónico deterioro del Período Heroico del Movimiento Moderno y la persistente esterilidad de sus manifestaciones actuales revelan el concepto falso que ciertos arquitectos tienen de la inevitabilidad e inherencia tanto del simbolismo y la ornamentación, como de la función en arquitectura.
Hoy ya no definimos la casa como una máquina para vivir, sino que podemos definir la arquitectura como un refugio decorado.

VENTURI, Robert, SCOTT BROWN, Denise. (1974)
“Functionalism, yes but...” , en Colección Summarios , año 2, Nº 16, Buenos Aires, 1978. P4.

martes, 27 de noviembre de 2012

CHORI-MONTAJE en el PANTANO 2.0

La versión 2.0 del año del CHORI-MONTAJE en el PANTANO, aconteció en el día de hoy!
Día de entrega de arquitectura, y pese al cansancio de muchos, fueron varios los que participaron de este clásico del taller!
Agradecemos a Manu Shibuya, otra vez por la logística y organización, junto al pampeano Rosendo, jefe de parrilla-carrito y sus fieles ayudantes!
Compartimos una linda jornada junto a los estudiantes y docentes del taller, para celebrar el fin de la cursada.
Van aquí algunas de las fotos que la atenta mirada de María Elena Mariño supo captar!
A todos, Muchas gracias!!!

sábado, 24 de noviembre de 2012

JURY A3

En el día de ayer y luego de tres intensas jornadas finalizaron los Jurys de Arquitectura 3 del taller de la FADU UBA.
Este año participamos con los talleres de Roberto Amette y Eduardo Scagliotti y algo del muy buen clima reinante en los tribunales muestran estas imágenes.
Tres jornadas con muy buen nivel de críticas y trabajos e intercambio de visiones desde la arquitectura, volvieron a ratificar este evento como uno de las más ricos de nuestra facultad!
Felicitamos por este medio a los estudiantes participantes por los muy buenos resultados obtenidos; mención particular merece el trabajo de Constanza Chiozza con calificación diez (10) de forma unánime por los jurados de los tres talleres, también al equipo de Arquitectura 3 con Rodi, Elena y Facu, más la participación de Lucas, Nico, y Gaby! a todos gracias otra vez por la implicancia!

martes, 20 de noviembre de 2012

RAFAEL ALBERTI: Los ojos de Picasso

Rafael Alberti, poeta español de la Generación del 27, publica la edición original del poema Los ojos de Picasso en su exilio romano en el año 1966. Por aquellos años Alberti y su familia, que habían residido por 23 años en la Argentina, frecuentaban a Picasso en su exilio dorado de la Costa Azul francesa, pasando largas temporadas con el pintor y su última mujer Jacqueline. Producto de esta fructifera relación aparecerán varias obras del poeta dedicadas al pintor y a su vez el pintor le pedirá al poeta que prologue los catálogos de sus últimas muestras en vida en el Palacio de los Papas en Avignon. También el pintor hará entre otras la serie de grabados de Rafael y la Fornarina dedicadas al poeta y, el poeta a su vez escribirá una serie de poemas en relación a la misma...

En Los ojos de Picasso, Alberti implica su poemario con el tema de la mirada... Central al problema de la creación, la mirada de un artista es una mirada fascinada... y siempre es una mirada que nos hace ver el mundo de otra manera... nunca de manera complaciente...
El poeta lo dice mejor: 

"El mundo tranquilo,
pendía de un hilo.
Él le partió el hilo.
Y el desbarajuste
de la gran baraja
cortó con su filo su pincel navaja." (1)


(1)  RAFAEL ALBERTI, Los ojos de Picasso, Editados en Roma en la prensa de Renzo Romero, 1966, y reproducidos en el libro PICASSO ALBERTI, La última tertulia, catálogo del IVAM, Valencia, 2002.

domingo, 18 de noviembre de 2012

CLAUDE MONET: Giverny

Claude Oscar Monet; París, 1840 - Giverny, 1926

CLAUDE MONET en su estudio
 CLAUDE MONET en su estudio
2012. Estudio Monet. Giverny
Nenúfares, 1916-1919
Nenúfares, 1916-1923
Los nenúfares blancos. 1899

El escritor francés Guy de Maupassant, que observó cómo trabajaba Monet en Étretat en 1885 escribiría luego:"...El último año en este mismo país, he seguido a menudo a Claude Monet en la búsqueda de impresiones. No era solo un pintor, ciertamente, sino un cazador...
... Le he visto atrapar de este modo una puesta relumbrante de luz sobre el blanco acantilado y fijarla a una colada de tonos amarillos que reproducían extrañamente el sorprendente y fugitivo efecto de este inaccesible y deslumbrante brillo. En otra ocasión, tomó en sus manos un chaparrón que se abatía sobre el mar, y lo plasmó sobre su lienzo. Y era la lluvia la que había pintado de ese modo, nada más que la lluvia velando las olas, las rocas y el cielo, apenas indistinguibles bajo ese diluvio..."


LA VIDA DE UN PAISAJISTA ( La vie d'un paysagiste )
Publicado en Le Gaulois, el 28 de septiembre de 1886









Comprender la obra de Monet desde Giverny es contar la historia por el final. 

Sin embargo desde el remanso de estos jardines de Giverny en donde se instaló definitivamente hacia 1890, se puede comprender mejor el recorrido de este artista único cuya intensa búsqueda nace quizás en aquella pequeña obra que le dio nombre al impresionismo ("Impresión. Sol naciente", 1872) y culmina en estos jardines. Una obra que transita por diversos lugares comunes a sus colegas impresionistas pero que también se sumerge en inquietudes personales, en busca de un lenguaje expresivo propio y con un intenso trabajo concentrado en capturar los mágicos efectos de la luz y el aire.

Un jardín que encargará construir, de frondosa vegetación, con un pequeño lago colmado de nenúfares y un puente de bambú, inspirado en aquellos grabados del arte japonés que tanto lo impactaron en su juventud. Ya no hacían falta las personas para resaltar el espacio, tampoco era necesario buscar nuevos paisajes, el objeto estaba allí, en lo que podríamos llamar su "jardín taller" como había sido antes el "barco taller" en el estanque de Argenteuil. Aquel barco era el lugar ideal desde el cual podía captar las variaciones, los ligeros movimientos y los efectos lumínicos de esa superficie cambiante que es el agua y que sería sin duda uno de sus temas preferidos. Un verdadero laboratorio náutico, que le permitió desarrollar una técnica que acompañará al concepto mismo del impresionismo. La pincelada suelta y rápida, captando en un instante lo importante de ese efímero momento. Luego trabajar sobre la impresión, lo que ello produce, llevándolo hacia el lado subjetivo, ya no la realidad tal cual, empleando su memoria visual para la culminación de sus cuadros.

Este acto de captar ese instante efímero con la actitud del cazador, como leíamos más arriba en el texto de Maupassant, nos hace pensar en la fotografía y no es casualidad. La fotografía progresa muchísimo técnicamente hacia 1850. Con ella era posible capturar el momento de una forma nueva e incentivó a los pintores a investigar sobre los fenómenos de la percepción, trabajando especialmente con el color, en busca de una experiencia personal con la realidad. Incluso la novedosa técnica habría permitido investigar el aspecto de las composiciones y enfoques.

Más ligado aun a la fotografía aparece el tema de las series, de las que Monet fue sin duda un precursor. Comprender y estudiar la secuencia temporal, la variación de la percepción de los objetos ante los cambios de luz.

Esas incansables repeticiones de los nenúfares de su jardín, son la continuación y evolución de trabajos anteriores como las series de la Catedral de Ruan. Allí también la arquitectura deja de ser lo que importa para concentrarse en la infinita repetición, en busca del juego de luces y sombras, el equilibrio de los colores, las variaciones en la percepción.

En sus últimas composiciones en Giverny, la forma está prácticamente disuelta en manchas de color. Lo que para algunos es el producto de una avanzada pérdida de visión del artista, para otros, es una anticipación de lo que sería más tarde el arte abstracto.

De una u otra forma, es aquí, en Giverny donde el más poético e incansable de los pintores impresionistas culmina su magnífica obra.


« Je veux peindre l’air dans lequel se trouve le pont, la maison, le bateau. La beauté de l’air où ils sont, et ce n’est rien d’autre que l’impossible. »(1)
Claude Monet


Texto, Rodolfo Torrás
Fotos, Ma Elena Mariño

(1) http://fondation-monet.com