sábado, 22 de octubre de 2011

ROSARIO-IGLESIA













En nuestro próximo viaje a Rosario tenemos previsto visitar el edificio Altamira (en la calle San Luis) de Rafael Iglesia. Arquitecto egresado de la Universidad Nacional de Rosario es fundador entre otros del mítico grupo R. Y esta obra nos parece particularmente interesante tanto por sus pautas de reformulación programática como constructiva.

Es cada vez más acotado el margen que un edificio de propiedad horizontal, ceñido a la especulación inmobiliaria, permite en su resolución formal.

La relación losa-columna-viga-carpintería, cada vez más estandarizada, las normativas impuestas por los códigos y los "desarrolladores" dan escaso margen para nuevas expresiones.

La mayoría de los resultados van de la corrección al adefesio...

Y no es que un edificio deba para ser interesante salir del estándar; pero creemos (es nuestro prejuicio) que la buena arquitectura siempre aporta una cuota de riesgo, de experimentación formal y aspiraciones que van más allá de sus aspectos utilitarios... sino deja fatalmente de ser arquitectura...
Este edificio de Iglesia vale por todo ello!


Escuchemos a su autor decir:
"El proyecto comienza con el diseño de la estructura como un objeto formado por el estibado de las vigas, a la manera en que se acopia la madera... Asimismo, me había propuesto sacar a la vista la circulación vertical. De esta forma, el ingreso a la vivienda sale del interior de la planta para transformarse en un espectáculo, tal como sucede en una vivienda de planta baja. Para todo esto fue necesario desfasar esta viga, de manera tal que pudiera obtener la altura necesaria para permitir el ingreso al interior. Esta operación produce un acomodamiento de la estructura y ya no es claro desde el interior cómo funciona el sistema de sostén.
Otro aspecto del edificio es que no posee ventanas en el sentido tradicional del término. Y esto es resultado de circunscribir el lenguaje del mismo sólo a su estructura, es decir, a la disposición de las vigas. Una ventana deja de ser un sustantivo para transformarse en una entrada de luz. Al mismo tiempo, aquí el vacío asume la forma de un pórtico, el vacío se muestra como si fuese la estructura de sostén...
Lo que intento poner en juego son sólo las vigas tratadas como simples unidades cuya función es anónima, colectiva y de tercera persona... Las vigas aquí son elementos no subjetivados que no tienen propiedades intrínsecas sino de situación: pueden ser muro, ventana, puerta. Eventualmente, “actuarán” trabajando como sostén y sus roles dependerán del lugar que ocupen en el espacio. La insistente viga se desplaza construyendo, destruyendo, bordeando, subiendo, bajando, soportando, deteniéndose, ausentándose y desapareciendo cuando menos se lo espera, sin alterar la unidad. En “la obra” la viga puede ser el héroe o el mayordomo, apareciendo y desapareciendo sólo cuando ello es necesario para que se cumpla el destino".


Agradecemos por el material reproducido a Rafael Iglesia.

1 comentario:

faa dijo...

Muuy bueenooo!