lunes, 1 de septiembre de 2008

el Arquitecto del Sol


Nuestro lugar en el mundo esta determinado por una relación, no sólo con la tierra que nos aloja, sino también con el cielo.
Tierra y cielo son manfestación de una específica condición cultural.
Son determinantes de una arquitectura arraigada y con sentido.
Así "El cielo es: la marcha del sol y el curso de la luna, el brillo de los astros, las estaciones del año, el alba y el crepúsculo, el paso de las nubes y la azulada profundidad del éter", nos acota Heidegger.
Así tierra-cielo en relación al hombre, no como Sujeto Fuerte que domina el mundo, sino implicado en el mismo, lo denominamos "mortal", aquel capaz de tomar conciencia de su propia finitud en el juego abierto con lo sagrado.
Tierra-cielo-mortales y divinos es un juego específico: el juego de la Cuaternidad.
Wladimiro Acosta fue el Arquitecto del Sol.
Su principio de la arquitectura Helios que ilustramos aquí, no es un estilo, sino una implicación con este juego de los Cuatro, que constituye, volviendo otra vez a Heidegger, un genuino modo de Habitar, una Forma apropiada a un lugar...

Extracto de la clase teórica Sol, Arquitectura y Lenguaje.
Imagen : Casa Helios de Wladimiro Acosta.

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